Luis Martínez Santa-María + Roger Sauquet Llonch Columnas Conmemorativas de los 30 años de la reconstrucción del Pabellón Alemán en Barcelona

Date: July 11, 2017 Category: Things

Fuente: Roger Sauquet Llonch
Fotografía: Roland Halbe

No decimos nada nuevo si recordamos que la horizontalidad del pabellón alemán en Barcelona buscó contrastarse contra la verticalidad de las ocho columnas jónicas y que el pabellón alemán, como toda la arquitectura de Mies, insistió en in-expresar la estructura. Las columnas, los pilares y los soportes se convierten en objetos y se cortocircuita cualquier lectura obvia del sistema estructural. Sabiéndolo o no sabiéndolo Mies, las columnas chapadas en acero cromado del pabellón guardan una profunda relación con las columnas clásicas que también nacieron para hacernos creer que no se ven afectadas por el peso y que, lejos de soportar una carga, parecen surgir desde el suelo, elevarse y abrirse.

Las limitaciones presupuestarias animan a buscar ocho columnas, baratas de construir, en las que no deje de estar presente la gracia que tuvieron las antiguas columnas. Bidones de chapa de acero provenientes de los cementerios de residuos químicos, bidones relacionados con la ciudad de ahora, marcados por señales reconocibles, se colocan uno encima del otro gracias a simples cordones de soldadura. Son para nosotros los nuevos tambores de las columnas. Son también objetos con cierto valor, porque el tiempo se ha encargado de despintarlos y desfigurarlos, de desactivar su funcionalidad, consiguiendo en sus superficies y en sus abolladuras efectos inimitables. Las columnas clásicas nacieron sin duda para celebrar la luz y el horizonte. En un conocido dibujo de Le Corbusier los fustes de las columnas del Partenón, reflejan las montañas, el cielo y el mar. Son superficies reflectantes que hablan sobre el espíritu del lugar donde se erigen y que multiplican ese reflejo con cada una de sus canaladuras. La fila multicolor de columnas realizadas con bidones industriales de desecho también realiza una ironía hacia las amenazas del paisaje industrial y hacia la belleza ambigua y errada desvelada por este mismo paisaje. Tal vez a ese Mies que dijo una vez: Yo no quiero transformar el mundo, solo quiero expresarlo, es todo lo que quiero, le habrían gustado estos ocho fustes hechos con chatarra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autores:
Luis Martínez Santa-María, arquitecto
Roger Sauquet Llonch, arquitecto

Aparejador:
Manuel Iglesias Velasco

Ingenieros:
Enrique Martínez Sierra
Robert Brufau Niubó
Joan-Ramon Blasco Casanovas

Promotor:
Fundació Mies van der Rohe

Contratista:
Antonio de la Rosa

Fotógrafo:
Roland Halbe

Colaboradores:
Azucena Sánchez Cediel, arquitecto
Carmen Cabañas Barrajón, estudiante de arquitectura
Anna Bonet Esteve, diseñadora de interiores
Berta Fusté Suñé, arquitecto

6 Comments

  • Francisco Estrada - Paginas web Tijuana 04/11/2019

    Me parece genial el proyecto, la manera en la que se interpretó y plasmo en su tiempo.

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  • Javier Ultra - Diseño grafico Tijuana 07/31/2017

    Interesante proyecto conjugando verticalidad y horizontalidad , saludos desde Mexico

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  • Alberto 07/12/2017

    More is more. Se han cubierto de detritus…

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  • M 07/12/2017

    Si Mies se levantara…usaría estos bidones, pero para esconderse de vergüenza. Esto es insultante…

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  • JAUME 07/11/2017

    Dos autors (arquitectes), un aparellador, tres enginyers, i quatre col·labors….per quatre columnes de bidons reciclats……..dona que pensar.

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    • Matt 07/12/2017

      Y qué es lo que te hace pensar? creo que fue un concurso de ideas en el que los autores, cuando se presentaron, todavía eran estudiantes, por lo que ahora, una vez empezaron a materializar la idea, quizás todavía no podían firmar por lo que eligieron a un aparejador que si lo pudiera hacer. 3 ingenieros? quizás son un estudio y han preferido poner los nombres de sus integrantes, no lo veo desacertado, la estructura tiene altura, y hay que anclarla al suelo de forma óptima -luego pasa una desgracia y nos ponemos la mano en la cabeza- y en cuanto a los colaboradores, donde está el problema? quizás son compañeros que quieren colaborar, aportar ideas, soluciones, etc… tú que aportas con este comentario? o que te crees que Richard Serra (por poner un ejemplo) lo hace él todo solito? Dejemos de criticar tan peyorativamente y empezemos por formular preguntas que creen diálogo, que aquí parece que todos somos ilustrados 🙂

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