Casa Sant Llorenç Liebman Villavecchia

Photography: Lourdes Jansana
Date: May 13, 2016

El municipio leridano Sant Llorenç de Morunys, cuyo núcleo histórico se encuentra a unos 914 metros de altitud, se ubica en el Vall de Lord a los pies de la sierra del Port del Comte.

La parcela situada en las inmediaciones de pueblo y con escasas edificaciones cercanas, fue en su inicio tierra de cultivo y prado y se desarrollaba en dos terrazas: la superior, que ocupaba la mayor parte de la parcela y bajaba suavemente desde la cota 965 hasta un antiguo bancal, y la inferior colindante a un camino privado en la cota 961. El lado más largo de la parcela, un suave arco de unos 50 metros, daba frente a la calle poco consolidada Carrer del Pinyer con orientación noroeste, siendo sin embargo, el acceso natural desde un camino privado.

La implantación de la casa está definida por la obligatoria separación de lindes cuyo gálibo resultante, en forma de cuña, contaba con apenas 2,5 metros en uno de sus extremos. La casa a cuatro vientos, formada por sótano, planta baja y primera, aprovecha la parte más ancha de la zona edificable. Dos volúmenes de 5,80×11,50 cada uno, encajados en la topografía del lugar, desplazados y girados el uno respecto del otro, son englobados bajo una única cubierta inclinada — de tejas planas de pizarra — a dos aguas, reemplazando la tradicional cumbrera central por una gran limahoya. Esta morfología representa una apuesta novedosa dentro del entorno local, que no solo confiere interés formal sino práctico, ya que alarga el asoleamiento de las fachadas sureste y suroeste considerablemente y facilita el aprovechamiento de aguas pluviales para riego. Al contar con más altura en las fachadas noreste y suroeste, se han podido ubicar dos terrazas cubiertas o “loggias” en planta primera, beneficiándose así de las espléndidas vistas montañosas por un lado y de la captación de luz natural por otro.

La distribución interior responde tanto a una buscada riqueza de espacios como a las necesidades programáticas de los clientes, un matrimonio con dos hijas. El espacio doméstico se organiza entorno a un vestíbulo generoso que conecta visualmente la planta baja con la primera y sirve de nexo de circulación tanto horizontal como vertical. Bajo el eje de la limahoya se accede a la pieza más emblemática de la casa, la sala de estar de dos alturas presidida por un hogar y una escalera escultórica que nos lleva al comedor, a la cocina y al altillo-estudio que, aprovechando la gran altura, se sitúa encima de estos últimos. Desde el vestíbulo central se accede también a la zona de dormitorios. Todas las estancias disfrutan de iluminación natural desde al menos dos orientaciones y dan a espacios exteriores de carácter distinto. La producción de agua caliente sanitaria y calefacción por suelo radiante se consigue aprovechando energía geotérmica.

Las fachadas que dan al camino y al terreno más accidentado y que están expuestas a las condiciones climáticas más adversas, son paredes compuestas de ladrillo estructural y mampostería de piedra local, mientras que las más “domésticas” y soleadas son de un estuco impermeable de alta flexibilidad. La incorporación de distintivos “lienzos” de madera machihembrada de pino en escogidos elementos exteriores, porche de entrada, balconeras y terrazas, contribuye a la riqueza compositiva de la casa.

La finalización de la obra, ya en otoño, no ha permitido la ejecución de las obras de jardinería, que aportarán color, escala y sombra a la casa. La plantación consistirá en su mayoría en árboles de hoja caduca, arbustos autóctonos, manzanos y un huerto ecológico.

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