Jordi Badia Arquitectura Catalana

Source: Diari ARA (cat)Photography: Francesc Català Roca
Date: November 6, 2012 Category: Texts

Fotografía: Català Roca > COAC

Existe una arquitectura catalana? En estos días en los que reivindicamos Cataluña como una identidad basada, entre otras cosas, en una lengua y una cultura propias y si admitimos que la arquitectura es y ha sido siempre uno de los elementos fundamentales de nuestra cultura, creo que es oportuno reflexionar sobre si existe una arquitectura propia y por lo tanto diferenciada de la que se practica en el resto de España y si es así averiguar en qué consisten estos rasgos distintivos. Dicho de otro modo, si existe un hilo conductor que una a arquitecturas tan diversas como las de Gaudí, Jujol, Coderch, Sert, Bohigas, Miralles, etc … y si ese hilo se conserva en la pluralidad y diversidad de arquitecturas contemporáneas que se están produciendo en este momento en Catalunya.

No debe ser casualidad que sea precisamente en países de pequeño tamaño en los que se desarrolla una arquitectura que puede reconocerse colectivamente. Hace unos años todos nos fijábamos en la arquitectura holandesa, expresiva y arriesgada, que influenció enormemente el panorama arquitectónico internacional de la mano de arquitectos como Rem Koolhaas, MVRDV, Wiel Arets, etc … Más tarde también nos vimos capaces de hablar de la fascinación que nos causaba la arquitectura suiza, basada en la simplicidad y una ejecución impecable. Arquitectos como Zumthor, Olgiatti, Bearth Deplazes, Miller Maranta, etc … y sus enseñanzas en escuelas como la ETH de Zurich o la Accademia de Mendrisio han generado un cuerpo teórico y construido envidiado internacionalmente. Últimamente se habla mucho de la arquitectura belga, y más concretamente de la de Flandes, con una gran cantidad de estudios jóvenes y con talento que están proponiendo una arquitectura que más allá de sus individualidades puede valorarse en su conjunto, manteniendo ciertas características comunes.

Pues bien, creo que de la misma manera que hablamos colectivamente de estas arquitecturas también se puede hablar de arquitectura catalana, con unos rasgos diferenciales y reconocibles que compartimos la mayoría de arquitectos que nos hemos formado y trabajamos en este país.

A la hora de definir cuáles son estos rasgos característicos y diferenciales, yo me atrevería a resumirlos en cinco conceptos: lugar, materia, construcción, tradición y sentido común.

Tradicionalmente, la arquitectura catalana ha partido siempre de un análisis cuidadoso del lugar donde se implanta y de la voluntad de adaptarse a su entorno sin distorsiones. Una arquitectura modesta que muchas veces desaparece para fundirse en el conjunto y que otros busca construir un lugar en medio del desorden, colocando siempre por delante lo colectivo, es decir la ciudad, por encima de lo individual, la arquitectura. Escogiendo los materiales de entre los que se encuentran más cerca para que construyan una arquitectura sin artificios, que sea capaz de integrarse con naturalidad. Definiendo muchas veces la forma de la manera más fácil posible, en función de su materialización constructiva. Con una voluntad de seguir la tradición sin renunciar a su necesaria contemporaneidad y con un pragmatismo y sentido común que es la base de su sostenibilidad económica y energética mucho antes de que estos términos fueran incorporados a nuestro vocabulario.

Estos son los valores que han compartido y compartimos la mayoría de los arquitectos de aquí a lo largo de los años. Desde Jujol, con su mirada amable e irónica hacia el entorno rural y su particular uso de los materiales más humildes donde tanto valía una caja de madera como un porrón, hasta la arquitectura de Enric Miralles, uno de los arquitectos más personales, inclasificables y a la vez influyentes que ha tenido esta tierra, dibujando un hilo de continuidad que llega hasta ahora mismo, con arquitectos que gozan de un amplio reconocimiento internacional como son RCR, Mateo, Llinàs, Ferrater, Bonell , Pinòs, etc., perfectamente compatible con su propia diversidad; que construye un universo creativo que forzosamente debe ser personal.

Estos cinco puntos en común pueden parecer obvios entre nosotros, pero se convierten en característicos y remarcables cuando salimos fuera de nuestras fronteras a proyectar o enseñar, construyendo un cuerpo teórico muy valorado con una personalidad propia y diferenciada. Es necesario asumir y reivindicar estos valores colectivos para empezar a construir una identidad que nos identifique y nos permita volver a ocupar una posición central en el debate arquitectónico internacional.

En estos momento de cambio e incertidumbres, más que nunca.

13 Comments

  • dgubern 03/25/2013

    Creo que la virtud del articulo, es la voluntad de recojer y definir ‘una manera de fer i ser’ muy propia de la arquitectura catalana y su caracter popular… Bravo per l.article!

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  • Un arquitecto de Galicia 11/28/2012

    ¿De verdad ha llegado a interiorizar lo que nos cuenta el señor Badía?
    ¿De verdad encuentra su obra representativa de la “arquitectura catalana”?
    No paro de encontrar en su obra los tics repetidos, de buena factura eso sí, de la arquitectura más reciente de estos años: la Yellow House de V. Olgiatti, huecos cegados estilo Herzog de Meuron, montantes en fachada hasta el hastío -presentes por toda la geografía española-, alguna que otra chapa metálica nunca vista en la arquitectura almeriense…
    Los malabarismos de la identidad…

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  • jordi guerrero 11/24/2012

    Existe una arquitectura catalana sin los mejores arquitectos españoles? … José Antonio Coderch, Josep Maria Sostres, Antonio Bonet Castellana, Grup R, José Luis Sert, Oriol Bohigas, … només per dir uns quants, n´hi ha molts més al llarg de la història.

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  • f 11/08/2012

    Independientemente de si la arquitectura tiene nacionalidad o no, es ABSOLUTAMENTE innegable que existe una institución llamada “arquitectura catalana”, que esta institución NO es sinónimo de “arquitectura hecha en Cataluña” y que la autoimagen de esta institución tiene un peso determinante en la “arquitectura hecha en Cataluña” y en las posiciones de los “arquitectos que trabajan en Cataluña”.

    Hasta aquí, el artículo de Badia es más o menos correcto – la autoimagen que da es la que se tiene desde hace hace 50 años y la institución es fácilmente identificable (y los que dicen que la arquitectura catalana es o no es esto, o hacen bromas con la arquitectura almeriense, saben perfectamente lo que quiere decir “arquitectura catalana” y se han encontrado con ella varias veces.) Se echa a faltar una visión histórica más clara (básicamente “arquitectura catalana” quiere decir Modernismo + Grupo R + la Barcelona de Bohigas, y hay que explicar claramente la aparición histórica de estos episodios y su paso a la institución “arquitectura catalana”.)

    Pero, esta institución, ¿qué ha dado? Ha tenido triunfos, pero, hoy en día, ¿sigue sirviendo? A lo mejor hay que criticarla más, o hay que cargársela.

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  • Marta 11/08/2012

    Personalment opino que l’interpretació del sr.Badia és més pròpia del wishful thinking (pensament desideratiu) que no pas a un anàlisi rigurós de la realitat, tant professional com territorial.
    Salutacions

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  • Jesús 11/07/2012

    yo personalmente pongo en duda este tipo de tesis. no solo en Catalunya sino en cualquier otro lugar. sé que tengo que ir más a la biblioteca, visitar, viajar e informarme más, eso siempre. pero el ejemplo que pone Jordi sobre la arquitectura holandesa me parece igual de discutible. opino como Marco que es pretextual.

    creo que somos nosotros los humanos los que agrupamos y asociamos conceptos. lo cual en principio no es ni bueno ni malo. existen similitudes, conexiones, influencias, sinergias… que evidentemente responden muchísimas veces (cada vez menos) a la proximidad física y cultural. está bien detectarlas y en ese sentido aprecio los intentos de definirlas cuando son sinceros, asumiendo lo limitado de nuestra percepción.

    pero los conceptos y las realidades, esos 5 puntos citados en el artículo y la arquitectura misma en última instancia, si pudieran hablar, pienso que se declararían libres y contrarios a delimitaciones territoriales. que sólo se dejarían asociar por lo que efectivamente esté asociándose en la propia realidad, no por lo que los humanos decimos de ella.

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  • Marco 11/07/2012

    Lo de reivindicar la nacionalidad de la arquitectura, como de qualcuier otra practica cultural, hoy me parece no solo inutil si no tambien pretextual

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  • madbcn 11/07/2012

    lloc, matèria, construcció, tradició i sentit comú…el RH negatiu de l’arquitectura catalana?
    Ser categòric, en el sentit de l’article, en quant a la unitat dels valors en la pràctica professional de l’arquitectura en aquest país, sembla un discurs d’una simplicitat força còmica.

    Em sembla que si busquem un mínim comú denominador, malauradament seria més fàcil parlar, per ser una pràctica força estesa la de la contractació com a fals autònom i la de la precarietat laboral

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  • carlos 11/06/2012

    A la arquitectura catalana yo la veo más anónima, más recta…del tipo Sanabria, Bru, Brullet, Garcés

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  • UN ARQUITECTO DE ALMERÍA 11/06/2012

    LA ARQUITECTURA ALMERIENSE – ALGUIEN EN EL DIARIO DE ALMERIA

    Existe una arquitectura Almeriense? En estos días en los que reivindicamos Almería como una identidad basada, entre otras cosas, en un acento y una cultura propios y si admitimos que la arquitectura es y ha sido siempre uno de los elementos fundamentales de nuestra cultura, creo que es oportuno reflexionar sobre si existe una arquitectura propia y por lo tanto diferenciada de la que se practica en el resto de España y si es así averiguar en qué consisten estos rasgos distintivos. Dicho de otro modo, si existe un hilo conductor que una a arquitecturas tan diversas como las de Langle Rubio, Cuartara, López Rull, Centellas, Luque y Pascual, etc … y si ese hilo se conserva en la pluralidad y diversidad de arquitecturas contemporáneas que se están produciendo en este momento en Almería.

    No debe ser casualidad que sea precisamente en países de pequeño tamaño en los que se desarrolla una arquitectura que puede reconocerse colectivamente.

    Pues bien, creo que de la misma manera que hablamos colectivamente de estas arquitecturas también se puede hablar de arquitectura almeriense, con unos rasgos diferenciales y reconocibles que compartimos la mayoría de arquitectos que nos hemos formado y trabajamos en esta provincia. A la hora de definir cuáles son estos rasgos característicos y diferenciales, yo me atrevería a resumirlos en cinco conceptos: lugar, materia, construcción, tradición y sentido común.Tradicionalmente, la arquitectura almeriense ha partido siempre de un análisis cuidadoso del lugar donde se implanta y de la voluntad de adaptarse a su entorno sin distorsiones. Una arquitectura modesta que muchas veces desaparece para fundirse en el conjunto y que otros busca construir un lugar en medio del desorden, colocando siempre por delante lo colectivo, es decir la ciudad, por encima de lo individual, la arquitectura. Escogiendo los materiales de entre los que se encuentran más cerca para que construyan una arquitectura sin artificios, que sea capaz de integrarse con naturalidad. Definiendo muchas veces la forma de la manera más fácil posible, en función de su materialización constructiva. Con una voluntad de seguir la tradición sin renunciar a su necesaria contemporaneidad y con un pragmatismo y sentido común que es la base de su sostenibilidad económica y energética mucho antes de que estos términos fueran incorporados a nuestro vocabulario.Estos son los valores que han compartido y compartimos la mayoría de los arquitectos de aquí a lo largo de los años. Desde Langle Rubio, con su mirada amable e irónica hacia el entorno rural y su particular uso de los materiales más humildes, hasta la arquitectura de Miguel Centellas, uno de los arquitectos más personales, inclasificables y a la vez influyentes que ha tenido esta tierra, dibujando un hilo de continuidad que llega hasta ahora mismo, con arquitectos que gozan de un amplio reconocimiento internacional como son Eva Luque y Alejandro Pascual [Los Del Desierto]., perfectamente compatible con su propia diversidad; que construye un universo creativo que forzosamente debe ser personal.Estos cinco puntos en común pueden parecer obvios entre nosotros, pero se convierten en característicos y remarcables cuando salimos fuera de nuestras fronteras a proyectar o enseñar, construyendo un cuerpo teórico muy valorado con una personalidad propia y diferenciada. Es necesario asumir y reivindicar estos valores colectivos para empezar a construir una identidad que nos identifique y nos permita volver a ocupar una posición central en el debate arquitectónico internacional.En estos momento de cambio e incertidumbres, más que nunca.

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  • papel de grifo 11/06/2012

    Creo que es una visión muy inocente de la arquitectura que, por defecto, no es catalana.

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  • Carlos 11/06/2012

    Y no nos olvidemos que en Cataluña no todo son Llinàs, Pinòs, Ferrater o Miralles, que también están los Luis Alonso, Bofill, GCA o L35 sin ir más lejos, que poco comparten -más allá de sus discursos- los cinco conceptos que comenta el artículo.

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  • Carlos 11/06/2012

    “creo que es oportuno reflexionar sobre si existe una arquitectura propia y por lo tanto diferenciada de la que se practica en el resto de España [..] La arquitectura catalana se caracteriza por lugar, materia, construcción, tradición y sentido común”

    Claro, como que en España no hay arquitectos que compartan esos cinco puntos, únicamente compartidos por arquitectos catalanes.

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